Ignorar y otras formas de hacer daño

 No pensaba que me resultaría tan fácil volver con tanta asiduidad por aquí, supongo que esto se ha convertido en otra especie de diario más (para las personas que no me siguen por mis redes sociales: sí, escribo diarios, varios).

El caso es que, en el transcurso de las últimas semanas, por no decir meses, he estado pensando en el comportamiento de algunas personas que tengo y que he tenido a mi alrededor. Algunas son relaciones recientes, otras, forman parte de mi vida desde hace mucho, mucho, tiempo.

En el título de la entrada he puesto la palabra ignorar, porque creo que, en algunos aspectos del día a día, ya usamos demasiados anglicismos (como ghosting o ghostear) y, el español es un lenguaje suficientemente rico, sobre todo en lo que a vocabulario se refiere, como para no usarlo. Pero sí, lo que quería poner sobre la mesa es un tema bastante actual...ignorar como método para herir a los demás.

No voy a ser hipócrita (si me conoces un poquito sabes que lo que menos soporto es la hipocresía) y no voy a decir que yo no he usado esta técnica, además, lo he hecho recientemente. Aunque, diré que, en mi caso, no lo usé para herir sino más bien para quitarles el poder a esas personas que intentan aprovecharse de ti, de tus logros, de tus aprendizajes, de tu trabajo...Esas personas narcisistas y egocéntricas que creen que el mundo gira en torno a ellas, que piensan que el resto de la humanidad está ahí para complacerlas únicamente. Podría seguir recreándome en las descripciones pero, paso, no quiero darles más bombo. Una amiga con la que hablé del tema me dijo que contestara y después bloqueara a estos individuos pero, yo le contesté que no lo hacía porque, con este tipo de personas, no sirven las palabras, van a manipularlas y usarlas a su antojo para intentar hacerte sentir mal y que termines claudicando, así que prefiero que vean que leo sus mensajes y que decido ignorarlos. 

Probablemente, en otra época de mi vida y siendo alguna de mis versiones anteriores, hubiera terminado claudicando y luego me sentiría fatal conmigo misma por haberlo hecho. 

Y, este es el único ejemplo de ignorar que he practicado.

Volvamos a las otras formas de ignorar, las que he experimentado...

¿Alguna vez te han bloqueado? ¿Alguna vez un amigo o familiar cercano lo ha hecho? ¿Sin explicaciones, sin motivos aparentes, sin hablar contigo primero (lo lógico si tienes tanta cercanía con una persona)?

Si has respondido a todas estas preguntas con un sí...¡Bienvenido/a al club! (Nótese la ironía, jeje)

¿Recuerdas la forma de ignorar que he utilizado? ¿Y si te digo que una de las personas a las que he ignorado me tenía bloqueada sin venir a cuento y que me desbloqueó exclusivamente para pedirme favores? Quizá explicándote esto llegues a comprender que ignorar, para mí, en estos casos, es un mecanismo de defensa y no un ataque a la otra persona.

Después de este pequeño inciso, te diré que lo de los bloqueos sin motivo (quiero decir sin que haya un intercambio de mensajes previos con esa persona y siendo alguien cercano, no me refiero a esas personas que utilizan las redes sociales con malas intenciones), me parece algo ruin. ¿No quieres hablar conmigo? Perfecto, no lo hagas. ¿He hecho o dicho algo que te ha sentado mal y estás enfadado/a? Ten por seguro que si no sé los motivos de tu enfado (o ni siquiera se que estás enfadado/a) no voy a poder hacer algo por remediarlo. ¿Nos hemos distanciado y ya no tenemos la misma relación? Seguramente, yo tampoco tendré ganas de hablar contigo pero, la diferencia radica en que si tú bloqueas a esa persona, lo haces con la única intención de hacerle daño o porque piensas que eso le hará daño. No es el escudo, en este caso, es la espada lo que estás utilizando. (Por lo visto soy la reina de las metáforas cuando escribo de madrugada, jeje).

Y, por último. y no por ello menos importante, están esas personas tóxicas, las que han decidido que pueden ignorarte y volver a hacerte caso, cuando a ellas les viene bien. Esas personas que son tan cercanas que has establecido esta dinámica con ellas sin darte cuenta. Y, antes, te conformabas con esas migajas de atención por el aprecio o el cariño que les tenías pero, cuando empiezas a quererte a ti misma en primer lugar, estos patrones te dan pena o, más bien, vergüenza ajena. Porque esa persona ha dejado de significar lo que significaba antes para ti y, a partir de ese momento, cuando te dedica un par de minutos de su valiosísimo tiempo para mandarte un mensaje (casi siempre son para contarte algo maravilloso que les ha sucedido y ni siquiera hay un ¿qué tal estás? de por medio) sientes que ya no te importa. Te da igual que, después de su importantísimo mensaje, vayas a pasar meses (a veces años), sin volver a saber nada de esa persona.

Esta forma de ignorar es la que más triste me ha puesto, porque si te das cuenta de que una persona ha dejado de ser importante para ti, de alguna forma (al menos para mí) la estás sacando de tu vida y, no vas a volver a pensar en ella, como lo hacías antes...

Bueno, hasta aquí, mis reflexiones de madrugada. Si has llegado hasta aquí, muchas gracias por leer mis paranoias. Me encantaría que, si has practicado el arte de ignorar o lo han practicado contigo compartas tu experiencia en los comentarios.

Pd: La mayoría de lectores de las últimas semanas sois de Estados Unidos y eso me tiene un poquito alucinada. Gracias por el apoyo.


Comentarios

Entradas populares