Las madrugadas y la escritura
Este borrador llevaba un par de semanas empezado, ha tenido varios títulos, ha tratado de varios temas pero, no sé si por el hecho de que he recuperado el ritmo con la escritura del final de saga (sí, luego te hablo un poco más sobre esto) o porque estaba intentando asimilar y acostumbrarme a mi nueva rutina, se quedó así, como un borrador.
Así que, esta noche, me he propuesto volver a empezarlo y, si es posible, publicarlo para que puedas leerlo (si es que tiene algún sentido).
Ha pasado algo más de un mes desde que regresé de Galicia y, la vuelta siempre suele costar, más desde que prácticamente toda mi familia vive allí, más desde que mis sobrinos llegaron al mundo pero, de algún modo, vivir a caballo entre estos dos mundos, el bullicio de la ciudad y la calma de la terriña, es lo que le da equilibrio a mi vida. Necesito Madrid pero, no puedo pasar mucho tiempo sin volver a Galicia, perderme allí, aunque solo sean unas horas, me carga las pilas y me llena de una forma que me resulta difícil de explicar.
Este verano, además, me ha removido mucho por dentro y me ha hecho volver a plantearme ciertas cosas y a entrar en un debate interno conmigo misma para tratar de decidir qué camino es el que debo elegir esta vez. Siento si estoy pareciendo algo críptica pero, hay cosas de mi vida que prefiero que sigan siendo mías y no me apetece que otros opinen sobre ellas y, este espacio, aunque lo controlo yo, no deja de ser público, pero, para compensar te dejaré, a continuación, unas pequeñas pildoritas sobre mí.
Retomemos el tema del verano, hice una ruta por los escenarios de La Cueva de la Moura para celebrar el 10º Aniversario de la Trilogía principal de la Saga y, la publicación de la Edición Especial. Estaba pensada para ser algo íntimo, con pocas personas (por eso avisé de que las plazas eran muy limitadas) y así se hizo. Fue una tarde muy bonita y muy especial pero, me afectó mucho más de lo que me esperaba. Quizá porque era la primera ruta que hacía desde que murió mi abuela y, porque hacer la ruta implica hablar de ella y de mi abuelo, porque gracias a ellos, a sus historias, escribí La Cueva de la Moura y su recuerdo está anclado a la Saga irremediablemente. Estuve muy sensible, tanto que se me saltaban las lágrimas y no era capaz de retenerlas y, ese estado me siguió en mi vuelta a Madrid.
También, encontré en una de las cajas de la mudanza de la casa de mis padres, un test psicopedagógico que me hicieron en el colegio cuando tenía 13 años , no tengo el recuerdo de haberlo leído antes de este verano y, lo que pone en él es casi premonitorio (la foto es del fragmento en el que habla sobre la lectura y la escritura).
Hace unos días, hice una publicación en Instagram (si todavía no me sigues por allí puedes encontrarme por Lorena López Míguez o por @enanalore) y daba la noticia de que la 2ª edición de La Cueva de la Moura (el primer libro de la Saga) está a punto de acabarse, apenas quedan 5 ejemplares repartidos entre la Librería Terra de Salvaterra de Miño, la Librería Nubes de Madrid y 1 ejemplar que tengo yo conmigo en casa. ¡¡¡400 ejemplares vendidos SOLO en papel!!! Y, eso, para una autora autopublicada como yo, es una auténtica pasada. Mil gracias por haberlo hecho posible y por el amor que le seguís teniendo a La Cueva de la Moura después de tantos años.
Y, ahora, probablemente, dirás, ¿para qué me está contando todo esto? y, te prometo que todo tiene un sentido (al menos en mi cabeza lo tiene pero, también falta poco para las 3 de la madrugada así que...), un poco de paciencia.
El caso es que, durante esos días de vacaciones en Galicia y en la vuelta a Madrid, pasaron muchas cosas que me removieron por dentro y, yo que de por sí ya llevaba más de un año tratando de recuperarme de las secuelas físicas y mentales que me provocaron el estrés y la ansiedad, seguía teniendo problemas para avanzar con el desenlace de la Saga, para leer, para crear...Fui a ver a mi terapeuta y, me dijo algo que lo cambió todo, no estaba terminando la Saga porque no quería terminarla, porque no quería sufrir (como sé que sufriré cuando ponga el punto y final), porque terminar esta historia significa despedirme de nuevo de ellos, de mis abuelos y de ese mundo maravilloso que he creado...Y, solo el hecho de escuchar eso, ha provocado que hayan vuelto las ganas de escribir, que me haya puesto a escribir como antes, cuando mis dedos volaban por el teclado sin control y las horas pasaban sin darme cuenta...
Estoy escribiendo los últimos capítulos de El destino de la Moura, el final de la Saga (al menos por el momento) y, siendo sincera, ya he empezado a sufrir pero, me he propuesto terminar sí o sí, más que nada porque ya hace meses que otra historia está pidiendo paso en mi cabeza y, aunque ya he escrito las primeras páginas (porque si no lo hago no puedo continuar con lo que estoy escribiendo, soy así de rara, jeje), hasta que no ponga el punto final a la Saga, no puedo ponerme con algo nuevo.
Y, eso es todo lo que tengo que contarte por el momento, estoy intentando mantener el ritmo de publicación también por aquí, por eso de volver a la normalidad en todos los sentidos. Espero que haya quedado una entrada mediadamente entendible, si no es el caso, no me lo tengas en cuenta... Como siempre, os leo en los comentarios y por las redes sociales.
¡Hasta la próxima entrada!

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